miércoles, 21 de marzo de 2012

CORAZON SERRANO HIZO DELIRAR A TACNEÑOS...y su director sigue sencillo como cuando recién llegó a Lima

Estaban pedidos. La gente quería bailar con sus canciones. Aunque era una fecha difícil -la gente está gastada por el colegio, además no era quincena - los miles de fans de Corazón Serrano le dieron el respaldarazo a la agrupación sanjuanera, en la ciudad de Tacna. 
Lorenzo Guerrero Neyra, sabe que su orquesta está arriba, pero él sigue igual, como cuando recién llegó de Piura a Lima, como cuando era un churre con ganas de triunfar, con ganas de que su música se escuche en todo el país. "¨Para que creerme, amigo, si soy del pueblo, he sufrido para llegar a este sitial y sigo luchando para que mi gente siga con nosotros, que el público comprenda que soy igual que ellos. Tengo mis sueños, mis anhelos, pero para qué cambiar, para que andar con guardaespaldas" reflexiona el director de Corazón serrano.
¿Que diferencia con otros directores? -que ni bien pintan en la movida tropicalera- se siente reyes, papirricos y hasta se creen dioses, inalcanzables, genios, pero en el fondo son unos estólidos que sólo viven el momento de gloria -que es pasajera si no lo sabes conservar- y luego andan desesperados porque ya no funcionan, ya nadie los saluda, ya nadie los sigue -y los ayayeros desaparecen de su entorno- y finalmente se vuelven NN o  unos anónimos en este ambiente. Ejemplos sobran -no quiero mencionar nombres, pero soy testigo de que aquellos que se creían reyes, ahora sólo andan tristes, recordando viejos momentos y sólo se arriman a instituciones que les dan una migaja de sus "creaciones"...¿Por qué cayeron estos señores o señoras? La respuesta es muy fácil. Eran unos ignorantes, eran unos sobrados y déspotas.
Por eso Lorenzo Guerrero, el director de Corazón Serrano, seguirá hasta muchos años con su grupo, porque él jamás se creyó ser un divo o jamás fue poseido por el fantasma de la fama. La fama es un demonio que te da todo, pero cuando le sigues el juego y quieres ser más, te abandona y te deja en la calle.
A Lorenzo Guerrero cuando lo vi, lo vi sencillo, caminaba sin guardaespaldas y con perfil bajo subía y bajada del escenario.